Volver a clases significa retomar horarios, reencontrarse con amigos, actividades y nuevas rutinas. Pero también implica volver a espacios compartidos, cambios de sueño y alimentación, mayor exposición a virus y, en muchos casos, un periodo de adaptación para todo el cuerpo.
Por eso, durante esta etapa, una pregunta suele repetirse entre las familias: ¿cómo podemos fortalecer las defensas de nuestros hijos?
La respuesta no está en una fórmula mágica, sino en varios hábitos que, combinados, ayudan al organismo a funcionar mejor.
Dormir bien también fortalece el sistema inmune
Uno de los factores más importantes es el sueño. Durante la noche, el cuerpo produce sustancias que ayudan a coordinar la respuesta inmunológica y favorecen la recuperación de los tejidos.
Por eso, mantener horarios de sueño regulares y asegurar que niñas, niños y adolescentes duerman el tiempo necesario según su edad es fundamental, especialmente durante las primeras semanas del regreso a clases.
Dormir poco o de manera irregular puede afectar no solo el estado de ánimo y la concentración, sino también la capacidad del organismo para defenderse.
Alimentación: variedad antes que suplementos
Una dieta equilibrada aporta gran parte de los nutrientes que el sistema inmune necesita para funcionar correctamente.
Frutas, verduras, proteínas de buena calidad, cereales integrales y grasas saludables deben formar parte de la alimentación cotidiana. Lo importante no es buscar un alimento “milagroso”, sino ofrecer variedad y equilibrio.
En este sentido, el artículo también destaca nutrientes como la vitamina C, presente en frutas y verduras, y la vitamina D, que cumple diversas funciones en el organismo y puede obtenerse también mediante la exposición solar moderada y segura.
¿Son necesarios los suplementos?
Es común que durante el regreso a clases aparezcan productos que prometen “subir las defensas”. Sin embargo, no todos los niños necesitan suplementos.
De acuerdo con el especialista, una alimentación completa suele ser suficiente para cubrir gran parte de las necesidades nutricionales. Los suplementos deben considerarse cuando existe una indicación específica, idealmente después de una valoración profesional.
Automedicar vitaminas o minerales tampoco es recomendable, ya que un exceso puede tener efectos negativos en la salud.
La salud intestinal también importa
Otro aspecto que muchas veces pasa desapercibido es la relación entre el sistema inmune y la salud intestinal.
Mantener una microbiota saludable mediante una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y alimentos fermentados puede contribuir al buen funcionamiento del organismo. Una dieta variada suele ser la mejor herramienta para mantener este equilibrio.
También conviene reducir el consumo excesivo de azúcares, productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, especialmente cuando desplazan alimentos más nutritivos.
El regreso a clases es un buen momento para retomar rutinas saludables en familia. Dormir mejor, comer de forma equilibrada, mantenerse activos y prestar atención a las señales del cuerpo son hábitos sencillos que pueden hacer una gran diferencia.
Porque fortalecer las defensas no significa buscar soluciones rápidas, sino construir bienestar todos los días.
¿Qué hábitos saludables están retomando en casa con este regreso a clases? Cuéntanos.
Por Dr. Eder Hernández Angelino
Médico funcional certificado, con formación en microbiota, hormonas y epigenética.